Noche de tristesa en el Obelisco

Escrito por kassadined 03-08-2015 en fantástico realismo. Comentarios (0)

Era una noche como todas las anteriores. Se podía ver todo y nada al mismo tiempo, ya que si al todo se lo tomaba como la oscuridad absoluta, se entendía que uno veía todo; pero, si al todo se lo tomaba como esas cosas que quedan atrás, ocultas en el manto que abarca las oscuridad, se entendía que simplemente yo no veía nada. Aunque, siempre había algo que sobresalía en esa oscuridad, mejor dicho, esto la rompía, creaba esa grieta por la cual uno podía verlo, eso era algo especial, algo incomprensible, por lo menos para mi.

De hecho ahora que recordaba, esa noche era distinta a todas las demás por que llovía, eso hacia que sea aún mas impresionante esa figura blanca que se alzaba entre todas las otras cosas que desde ese punto, perdían toda su belleza. Desde el banco donde siempre me sentaba a observar esa obra de arte, esa belleza que, sin saberlo, en el medio de toda esa oscuridad era un faro para la gente que lo veíamos, se veía que o, parecía, ser de concreto, duro( aunque nunca me atreví a tocarlo), irregular, aunque pareciera tan perfecto geométricamente desde donde yo lo veía, siempre tuve la sensación que si lo tocaba sería tan irregular, que tendría en sus cuatro lados irregularidades y que no sería lizo, que era como parecía; a su vez era de sementó blanco. Era muy alto, nunca supe cuanto medía pero siempre creí que debía medir cien metros, nunca supe si eso era ridículo o no, siempre lo creí. Esa mini pirámide o lo que yo llamo “la punta de la lanza” que es la terminación de la obra de arte es magnifica, siempre me pregunte si con eso se podría atravesar algo, cualquier cosa, por que desde ahí era intimidante, esa altura que tenía y esa terminación, sería muy doloroso si eso te atravesara. Mi vista se poso como todas las palomas en las ventanas, en la ventana que este cuadro poseía, nunca  entendí por que la habían puesto ahí, ni si alguien subía a ver por ella, pero siempre me imagine en los días mas deprimentes que sufrí, arrojándome por ella y viendo mientras caía el paisaje deprimente que se producía con la ciudad, la lluvia y mis sensaciones vacías a punto de estallar contra el cemento de las veredas. Abrí los ojos y volví al banco donde veía esa figura en la oscuridad, cerré los ojos nuevamente y me sumí en un sueño profundo nuevamente.

Veía entre imágenes, escaleras, no paraba de subirlas, estaba entre cuatro paredes, no había ventanas. Llegue a un descanso. Descansé. Me resulto extraño ya que no entendía donde estaba, ni tenía la noción de cuanto había subido para estar tan cansado. Me sorprendí prendiendo una linterna, no entendía si estaba en un sueño o que. Vi una puerta, la abrí y me encontré enfrente de una ventana, me resultó raro, estaba muy alto y no había muchas ventanas, solo había una y yo estaba frente de ella. La rompí, de repente me encontré muy deprimido, y salté. Me sentí liberado de toda la tristeza, mi piel choco o, mejor dicho, rozo la piel de esta figura y encontré que tenía pequeñas irregularidades, era blanca, me raspé con su una de sus paredes y sentí su dureza por primera vez. Mire para adelante, y  vi que la oscuridad desaparecía y permitía ver aun mas cuan deprimente era la ciudad, la oscuridad ya no tapaba las otras figuras, las grieta que esta figura había hecho ya no servían. Volví a mirar para abajo por que los rayos de sol me estaban molestando, la tristeza explotó, yo ya no estaba pero ese faro que ahora reconocía, era el Obelisco, seguía para agrietar la oscuridad.